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Adoración Nocturna Mexicana

Adoración Nocturna Mexicana

Asesor espiritual:  Pbro. Antonino Ameca Rodríguez  Pbro. Antonino Ameca Rodríguez

     La Adoración Nocturna Mexicana somos grupos de cristianos católicos que aman a Jesús Sacramentado y sienten la necesidad de encontrarlo en el silencio y la oración, para ello efectuamos vigilias mensuales en la Casa de Dios en las que varones -jóvenes y adultos- nos turnamos durante las horas de la noche para adorar a Dios por mediación de Cristo ofrecido en sacrificio redentor, en representación de toda la humanidad y en nombre de toda la Iglesia. Las mujeres, los niños y los enfermos también pueden participar como adoradores honorarios cumpliendo turnos por la tarde en el templo o en su propio hogar.

Los adoradores nos reunimos una vez al mes y en días especiales como Jueves Santo, Corpus Christi y Difuntos, para meditar, alabar al Señor y darle gracias. Le pedimos por el mundo y por la Iglesia, por tantas y tan gravísimas necesidades. Empezamos con una breve reunión, rosario y confesiones, santa Misa, turnos de vela de una hora cada uno ante el Sacramento, rezando la Liturgia de las Horas y haciendo oración en silencio, terminando al amanecer con otra reunión general para recibir la comunión y la Bendición final.

Jesús quiso dejarnos su presencia visible que perpetúa, mística y sacramentalmente, el sacrificio de su muerte en la cruz y, con éste, el testimonio de su amor insuperable: 'Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos' (San Juan 15, 13). Por esto, antes de comenzar su pasión, instituyó el sacramento de la Eucaristía, convirtiendo pan y vino en su cuerpo y sangre, y se lo dio a comer a sus apóstoles en la última cena, mandándoles que hicieran lo mismo en memoria suya. Así, la Santa Misa es la renovación del sacrificio reconciliador del Señor Jesús; es también un acto de amor que debe brotar naturalmente de cada cristiano, como respuesta agradecida ante el inmenso tesoro que significa Dios-con-nosotros en el Santísimo Sacramento Eucarístico.

Los primeros cristianos, movidos por la enseñanza y el ejemplo de Cristo ("velad y orad", San Mateo 26,41), no solamente procuraban rezar varias veces al día, en costumbre que dio lugar a la Liturgia de las Horas, sino que, también por imitar a Jesús, que solía orar por la noche (ver San Lucas 6,12 y San Mateo 26,38-41), se reunían a celebrar vigilias nocturnas de oración (ver Hechos 20, 7-12). En el siglo IV, San Basilio describe con gran emoción que las vigilias se hacían con oraciones e himnos, salmos y lecturas de la Escritura (MG 32,764). Las vigilias de la Adoración Nocturna son así, y prolongan, pues, una antiquísima tradición piadosa del pueblo cristiano.

Las vigilias no son toda la actividad de la Adoración Nocturna, también le corresponde promover otras formas de devoción y culto a la sagrada Eucaristía. Los adoradores nocturnos también son adoradores diurnos, pues hacen visitas frecuentes al Santísimo y cada uno en su familia, en su parroquia o allí donde puedan actuar --grupos, asociaciones, movimientos, etc.--, deben promover la devoción a la Eucaristía y el culto a la misma. Ésta es la proyección apostólica específica de la Adoración Nocturna. Otras actividades apostólicas podrán ser cumplidas por los adoradores como feligreses de una comunidad parroquial o miembros de otros movimientos. Pero como adoradores, han de comprometerse en el apostolado eucarístico, por la gracia de Dios.

Si quieres participar o conocer más escríbenos a: cedeco_catolico@hotmail.com o llamanos al tels. (01-271)71-4-05-74 de 9:00 a.m. a 14:00 horas.