COMENTARIO DEL OBISPO EDUARDO DE CÓRDOBA – Respondiendo a declaraciones del P. Alejandro Solalinde

COMENTARIO DEL OBISPO EDUARDO DE CÓRDOBA

Respondiendo a declaraciones del P. Alejandro Solalinde.

Viernes 24 de marzo de 2017

El día de ayer en los diarios de Córdoba y otros medios digitales se publicaron declaraciones que el P. Alejandro Solalinde expresó en la ciudad de Xalapa en un foro de la U.V., haciendo juicios temerarios sobre una supuesta complicidad perversa de los hermanos sacerdotes de Veracruz y de los obispos de las 8 diócesis de la Provincia con los gobernantes de sexenios anteriores y las bandas criminales que tanto dolor y muerte han dejado en las familias.

Estas declaraciones y condenas no tienen sustento: son bastante graves y genéricas que confunden y agravian a las Iglesias locales: parecen un juicio sumario para condenar mediáticamente: se dan por un hecho situaciones que no sucedieron – al menos – no como el P. Solalinde las narra. Hablaré ante todo de lo que se refiere a mi persona como Obispo de Córdoba, ya que soy el directamente aludido y porque yo solo puedo hablar de lo que sí conozco y realmente me consta.

Mi intención no es generar polémica, sino defender la verdad, de modo que conociéndola, quienes me han comentado su rechazo e indignación por los juicios del P. Solalinde, puedan tener una visión objetiva y contextualizada con fundamento.

Quiero antes reconocer respetuosamente la labor que el P. Solalinde ha realizado a lo largo de su ministerio sobre todo acompañando el drama de los migrantes centroamericanos y mexicanos: sea en el Albergue “Hermanos en el Camino”, fundado en 2007 en Ixtepec Oaxaca; sea en el servicio que desempeñó en otro tiempo como Coordinador de la Zona Sureste de la Pastoral Migrante; sea en su activismo en relación a los derechos humanos de los migrantes que culminó en la reforma del Senado a la Ley de Migración del 2011.   El se suma a muchos otros servidores y activistas que a lo largo del país, defienden y brindan protección y alivio al Cristo sufriente que peregrina en cada migrante.   En todo esto lo felicito.

En lo que no coincido con el P. Solalinde es en su postura un tanto maniquea o simplista, según la cual, solo los que trabajan a su estilo son valiosos, mientras el resto queda anulado o despreciado. Como si solo unos fueran los buenos y valientes, mientras los demás serían los malos, mediocres, además de cobardes, o incluso cómplices.

PREGUNTAS QUE ME HAN HECHO LOS MEDIOS: una reunión con obispos.

El día de ayer muchos medios me pedían precisar concretamente las alusiones del P. Solalinde respecto a una reunión que se tuvo con los obispos de las ocho diocesis de Veracruz.

Efectivamente, esta reunión se dio en el Puerto de Veracruz (según mis apuntes) el 21 de junio de 2011. En ella reflexionamos sobre el apoyo que daban los albergues de migrantes y sobre las vejaciones sufridas por ellos en su penoso camino. También nosotros compartimos nuestras propias experiencias al respecto.

Yo no recuerdo que hubiese algún reclamo de su parte hacia nosotros los obispos, antes bien fue un compartir solidario tanto sobre los migrantes como por su persona que entonces había sufrido amenazas. El mismo nos pidió no hacer público su encuentro con nosotros y entendíamos que era justificado por la prudencia de cuidar su seguridad e integridad física.

TEMA DE LAS “FOSAS” o “CUEVAS”:

Según lo que yo recuerdo, el padre nos comentó según testimonios recabados, que deberían haber lugares donde se escondieran o inhumaran cadáveres de migrantes asesinados. Varios comentamos de que con macabra frecuencia, los medios reportaban cuerpos abandonados entre los cañales, o tirados en los ríos: era como un cementerio a cielo abierto. Familiares de los muertos eran consolados y acompañados por nuestros sacerdotes para darles cristiana sepultura. – Esta situación la vengo denunciando por años, como consta en los medios que cubren mis ruedas de prensa dominicales. –

Comenté que desde mi llegada como obispo, me contaron de una siniestra leyenda de los gatilleros a los que entre los años 1980-1990 (Tomasín y Gargallo) se les atribuían muchos asesinatos, acumulando los cadáveres en norias o pozos de agua. Por ello, no me parecería raro que los narcodelincuentes o sicarios estuvieran haciendo algo parecido.

Ahora que he repasado las declaraciones mediáticas del P. Solalinde, yo no recuerdo que se haya hablado de “cuevas o cavernas”. Tampoco que yo le hubiera comentado que no era “una”, sino “dos”. Quizás mi memoria me falle de los detalles expresados en esa reunión: – han pasado seis años – .

Pero lo que sí creo poder asegurar es que ni yo, ni algún otro hermano obispo sabíamos, ni tampoco ahora tenemos información alguna de un lugar concreto donde se oculten cuerpos de personas asesinadas. Por eso hace más de un año, expresé a los medios que yo no podría dormir tranquilo una noche sabiendo de la ubicación de una fosa, y no lo hubiese denunciado ese mismo día a las autoridades y a los medios.

Ha sido más bien el P. Solalinde quien expresamente ha dicho a los medios que él ya sabía de un lugar concreto, pero que no lo revelaba a la prensa porque, se negaba a “dar a conocer el lugar donde se encuentran las fosas comunes, para que el gobierno no limpie las evidencias”, – se puede confrontar: http://presencianoticias.com/2015/02/15/en-veracruz-entregan-los-cuerpos-como-ofertas-solalinde/

Siguiendo la misma lógica con la que el padre Solalinde nos acusa de ser cómplices a los obispos por supuestamente saber y no haber denunciado a tiempo, considero de que el padre debe reflexionar y rectificar sus acusaciones:

Los obispos no sabíamos ni sabemos sobre localización alguna de fosas o lo que sea. Por lo tanto no solapamos a nadie. Mucho menos por supuestos favores de los gobernantes.

Por su parte, él sí ha repetido conocer al menos de un lugar, y al parecer aún no ha denunciado su ubicación.   Quizás él tenga razones válidas para no hacerlo, sea por no exponer la vida de otras personas o porque no le tiene confianza a las autoridades.   Puedo comprender esto: no lo juzgo, ni lo condeno, tampoco atribuyo su silencio a favores o intereses que quisiera conseguir. Yo respeto su conciencia y sus decisiones, pero también le pido respete las de nuestros hermanos en el sacerdocio y la de los pastores de la Iglesia.

CONFUSIÓN DE EVENTOS Y FECHAS

También es importante dejar asentado que nadie hizo alguna “grabación” de la reunión con los obispos. Con todo respeto, creo que el P. Solalinde en su apasionamiento por esta tragedia humanitaria que le es tan cercana, combina situaciones que se dan en distintos lugares y tiempos. Según sus declaraciones que se pueden escuchar en un audio del 15 de marzo de 2017, creo que empalma dos eventos: combina información de la reunión con los obispos de la Provincia en Veracruz (21 de junio de 2011) con otra diligencia de cuatro personas ante un funcionario de migración (en 2009) de la que se dice que se tiene grabación. No sé si se da cuenta de que quien escucha estas declaraciones podría pensar que también estuvo grabada la reunión con los obispos y que las supuestas afirmaciones de un servidor incluso están grabadas, – lo que no es cierto -. (se puede constatar en el audio de este enlace): http://www.xeu.com.mx/nota.cfm?id=893488

LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE PARA LOS VERACRUZANOS

Tenemos que luchar desde todos los frentes contra el mal, la violencia y la corrupción. Junto al anuncio del Evangelio, tenemos también que denunciar lo que va contra el proyecto de Dios. También yo he denunciado en repetidas ocasiones en homilías, catequesis y con los medios, de que es una contradicción llamarnos cristianos y permitir que estemos llorando semana tras semana los secuestros, los baleados, los desaparecidos y los jóvenes coptados por el narco y la delincuencia.   También he denunciado desapariciones forzadas y he tenido que intervenir pidiendo respeto mutuo entre militares, campesinos, y otros cuerpos de seguridad pública. Con frecuencia a final de las confirmaciones, exhorto a los padres de familia a prevenir que sus adolescentes caigan presos del narco y el dinero fácil. Me consta que hermanos sacerdotes también lo hacen.

NO HE IMPARTIDO SACRAMENTOS A LAS FAMILIAS DE LOS GOBERNADORES ANTERIORES. Solamente el respeto que se merecían como autoridad constituida.

Basta decir que no he celebrado sacramentos festivos de los familiares de los tres gobernadores anteriores, en estos 17 años que llevo como obispo de Córdoba. Al Sr. Javier Duarte lo recibí una sola vez en la Casa Episcopal, cuando acudió con algunos secretarios para responder a la preocupación de cuatro obispos de la Provincia sobre el modo irregular y riesgoso como se estaban implementando proyectos hidroeléctricos en las cuatro diócesis y podían dañar a los campesinos y la ecología. Esto se había solicitado en agosto del 2011 al Presidente Calderón, al Gobierno del Estado, la SEMARNAT y otras instancias, a petición de varios colectivos. Incluso enviamos cartas a 6 munícipes exponiendo la misma preocupación. Se dijo que se iba a dar solución. Pero las cosas no se han resuelto.

ACCIÓN IMPORTANTE: ACOMPAÑAR A LAS VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA.

Los obispos y sacerdotes recibimos con frecuencia a familiares angustiados por el horror de vivir un secuestro, la extorsión y la desaparición de un ser querido.   A veces en privado respetando la seguridad de las personas o su derecho a la intimidad, a veces en grupos que se atreven a compartir sus experiencias con otras familias.

Gracias a varios esfuerzos conjuntos entre colectivos y redes de familiares en búsqueda de sus seres queridos y la colaboración de organismos de derechos humanos, la prensa, la la Dimensión de Justicia y Paz de la CEM y otras instituciones, pudimos recibir en la Diócesis Córdoba a la Primera Brigada nacional de búsqueda de familiares de personas desaparecidas de la Red de Enlaces, en Abril de 2016, y la Segunda Brigada, en Julio del mismo año. Apoyados desde dos parroquias (Amatlán de los Reyes y Paso del Macho), se lograron descubrir las primeras fosas clandestinas con muchos fragmentos óseos en terrenos de San Rafael Calería y en el mismo Paso del Macho: esto fue un impulso para que se replicara la experiencia en otras regiones.   A las madres y voluntarios participantes se les dio acceso a presentar su labor tan importante en asambleas diocesanas y el congreso de laicos del año pasado. La gente que sabía algo, dejaba mapas o indicios para que se pudiera identificar los lugares a investigar. Tres parroquias han colaborado para ser lugares discretos para el acopio de pruebas de ADN de los familiares que con dificultades van venciendo su temor.

Aunque los primero hallazgos en el Estado (en Coatzacoalcos) y los más recientes (en Veracruz, Alvarado, Poza Rica) nos conmocionan por la crudeza y horror de lesa humanidad, así como de los mecanismos corruptos que los hayan hecho posibles, nos anima y consuela en que algunas madres y familias siguen adelante con la esperanza de encontrar a sus seres queridos y la posibilidad de reconstruir de algún modo sus vidas, sanando y reconciliándose con su pasado.   Habrá muchas cosas por implementar, de parte de la sociedad, las iglesias y las autoridades. Pero lo más importante son el futuro del pueblo y las familias. No hay tiempo para descartes.   Hagamos a un lado lo que confronta innecesariamente, y nos hace perder tan valioso tiempo y energías.

Ante este panorama, P. Solalinde, yo entiendo que Usted no conozca lo que hacemos los pastores y sacerdotes de Veracruz. Pero en la caridad de la verdad, yo lo invito no a descontar, sino a sumar. A clarificar sus ideas. Y a orar unos por otros.

Como nos hace reflexionar el Papa Francisco:

“La Unidad prevalece sobre el conflicto” El conflcto no puede ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido. Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad.  

(Evangelii Gaudium 226).